A partir de una mezcla de variedades de manzanas apropiadas y según procedimiento tradicional se obtiene un mosto que, tras una fermentación alcohólica, da lugar a una sidra natural.
Una vez terminada la fermentación se somete a un proceso de ósmosis inversa mediante el cual, con membranas adecuadas, se separa el alcohol, conservando todas sus características organolépticas.
El proceso se completa con una clarificación, filtración, edulcoración y carbonatación dando lugar a una sidra sin alcohol (0,0 %).